La Sarga

Alonso Sánchez Coello fue el encargado de realizar una sarga para cubrir el retablo durante la Cuaresma. Se llama sarga a las pinturas que desde la Edad Media hasta el siglo XVI se realizaban sobre la tela sin más preparación que el encolado. Comenzó la sarga en 1576 y la entregó en 1578. Se trata de una  pieza formada por cinco tiras de tela de cáñamo cosidas entre si. Sus medidas: 15,35 mts. de largo y 5,06 mts. de ancho. La firmeza de la tela se lograba gracias a unas varas de madera que hoy son de aluminio.

 

Se crearon muchas sargas, porque eran más baratas que los tapices, se empleaban como puertas de los órganos en las iglesias y para cubrir los retablos de los altares durante tiempo de cuaresma. Sánchez Coello distribuye la pintura en tres pisos que siguen los órdenes clásicos: en la parte baja dórico, en el centro jónico y en lo alto corintio; se corona con un frontón doble. La parte superior se remata con dos bolas que nos recuerdan el estilo escurialense, sobre el inferior las alegorías de la Esperanza y la Fe; en el tímpano encontramos al Padre Dios. Bajo ella una crucifixión, el camino hacia el calvario y más abajo la sepultura de Cristo.

 

La sarga se pintó con la técnica de agüazo. Los materiales que se emplearon fueron el blanco de plomo o "albayalde" y el negro de carbón disuelto en cola animal sobre la tela previamente encolada. Durante Las Edades del Hombre en Segovia, en el año 2003, la sarga se expuso como uno de los grandes tesoros.

Vista del mecanismo del rodillo.

Vista de la iglesia desde la ventanilla que hay sobre el rodillo de la sarga.