Curiosidades históricas

Don Juan de Austria FUE velado en la Iglesia de San Eutropio

23/05/1579

Don Juan de Austria, héroe de Lepanto e hijo natural del rey Carlos I y hermano de Felipe II, murió en Namur (Flandes, actual Bélgica) el 1 de octubre de 1578 con 38 años años de edad. Muere en un insalubre campamento militar a consecuencia de una fallida operación de hemorroides que le desangró en apenas cuatro horas, aunque la versión oficial achacase la muerte al tifus o a un posible envenenamiento. Antes de su muerte nombra sucesor en el gobierno de los Países Bajos a su sobrino Alejandro Farnesio y solicita a su hermano Felipe que le permita ser enterrado junto a su padre. 

 

Felipe II ordenó el traslado de su cuerpo a El Escorial con la máxima discreción. Se solicitó permiso a Francia para atravesar su territorio y se ocultó el motivo real del traslado. Para el transporte del cadáver, éste se seccionó en tres partes con el fin de evitar que cayera en manos del enemigo. Cada una de las partes se introdujo en una bolsa y los restos mortales se metieron en un cofre cerrado. Transcurrido un mes, el 18 de marzo de 1579 comienza el camino de retorno junto con una comitiva de 80 personas sin estandartes ni honores. La expedición parte de Namur, pasa por Paris y llega al puerto de Nantes donde embarca hasta Santander para tocar puerto el día de Miércoles Santo. Informado el rey de la llegada de la comitiva, ordena que se dirija a la abadía de Santa María de Párraces en Cobos, a cinco leguas de Segovia. Allí llega el 21 de mayo de 1579. La comitiva dejó de ser discreta para pasar a ser solemne gracias al patrocinio real.

 

Se recompuso el cadáver que había sido seccionado, para acallar rumores que circulaban entre la población. Después el ataúd con el collar del toisón de oro se puso en una litera que la rodeaban los pajes del obispo de Ávila que portaban hachas ardientes. Entre la abadía segoviana y el monasterio de San Lorenzo de El Escorial había solamente 60 kms. La comitiva era numerosa y marchaba lentamente a caballo. Los legos por delante y los clérigos por detrás (alcaldes, capellanes, caballeros, frailes de El Escorial…)

 

La cabalgata fúnebre tras pasar por Villacastín llegó a El Espinar el sábado día 23 de mayo de 1579 por la tarde. Los clérigos salieron a recibir el cuerpo de Don Juan de Austria a las afueras del pueblo y le acompañaron hasta la iglesia. Don Gabriel Niño de Zúñiga y otros caballeros llevaron el ataúd a hombros hasta depositarlo en un túmulo cubierto con paño negro que se encontraba en la nave de la iglesia de San Eutropio. Antes de rezar el responso, por la mañana, se habían dicho varias misas rezadas y una misa mayor cantada. En El Espinar el duelo fue importante puesto que vivían familias que conocieron a Don Juan de Austria: Don Juan de Monjaraz fue compañero en Lepanto, los Ortigosa en Flandes y los Arévalo en la insurrección de Las Alpujarras.

 

La comitiva fúnebre llegó a San Lorenzo de El Escorial el domingo 24 de mayo a las siete de la tarde. Los frailes del convento salieron en procesión a recibir al difunto. Por iniciativa de Felipe II a  Don Juan de Austria se le rindieron honores y se le dio el tratamiento reservado a los miembros de la familia real. Finalmente a Juan de Austria se le concedió de muerto lo que se le negó en vida.

 


Fray Juan del Espinar, procurador mayor del monasterio de El Escorial / 1563

Fray Juan del Espinar de la orden de San Jerónimo, fue uno de los primeros profesos del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. La orden de los jerónimos iba enviando religiosos escogidos para la nueva fundación. En octubre de 1563 enviaron a Fray Juan del Espinar que recibió del rey Felipe II el cargo de procurador mayor del monasterio. A pesar de ser rector del Colegio de Salamanca y profeso del monasterio de Guadalupe, fue elegido por el rey para este cargo por estar familiarizado con la administración de rentas y cosas de hacienda, gracias al patrimonio que su padre tenía en El Espinar. El profundo conocimiento de la administración de haciendas, del ganado y de la carretería hacían de él la persona perfecta para el puesto. Fray Juan despachaba directamente con Felipe II y gozaba de la confianza del rey, lo que facilitó que siempre tuviera las puertas abiertas. Fray Juan pudo influir en que Alonso Sánchez Coello, pintor de cámara de Felipe II,  pintase los lienzos del retablo mayor y la sarga de la iglesia de San Eutropio en El Espinar. Fue un ejemplo de humildad y pobreza pese a tratar continuamente con asuntos mundanos y con la hacienda del monasterio.

 

Como dato, mencionar que el 13 de junio de 1571, víspera de Corpus Christi, Fray Juan del Espinar dijo la primera misa rezada en el altar mayor de la basílica del monasterio de El Escorial, escuchando la misa el rey Felipe II y su corte. Entre sus principales cometidos como procurador mayor, se encontraba el de la administración de todos los bienes materiales del monasterio. Desde los pedidos a los libreros de breviarios o misales hasta la compra y venta de ganado o la  administración de rentas, pastos y  granjerías, agrícolas o pecuarias, que se encontraban entre las dehesas y heredades donadas por Felipe II.


Pablo De Laguna, Consejero de Felipe II y Felipe III (1547-1606) COLABORÓ EN LA FUNDACIÓN Del convento de franciscanas y FUNDÓ dos capellanías en la iglesia de San eutropio

 

Pablo De Laguna nació en El Espinar en 1547 y falleció en Valladolid en julio de1606. Hijo de Francisco De Laguna, estudió en la Universidad de Salamanca y era licenciado en Derecho Civil y en Teología. Fue consejero de Felipe II y Felipe III. Laguna se convirtió en uno de los letrados con más protagonismo en la corte de Felipe II. Fue canónigo de Segovia, arcediano de Cuellar y prior de Puerto Real; perteneció al Consejo de Castilla, estuvo al frente del Consejo de Hacienda y presidió el Consejo de Indias. Con el ascenso al trono de Felipe III, en la primavera de 1603, fue sustituido al frente del Consejo de Indias por el conde de Lemos, yerno del duque de Lerma. Fue nombrado obispo de Córdoba en abril de 1603. 

 

Pablo De Laguna destacó por su gran generosidad y donó importantes limosnas en años de hambre y malas cosechas. En El Espinar fundó dos capellanías en la iglesia parroquial de San Eutropio y colaboró en la fundación del convento de franciscanas de Santa Isabel. Con la capellanía, el fundador donaba de su patrimonio bienes para la manutención del clérigo que se comprometía a celebrar en una capilla de la iglesia las misas acordadas por el alma del difunto y de su familia. La capellanía concedía una renta vitalicia para el mantenimiento de un capellán. Era un acto de piedad religiosa con una fuerte significación redentora. El Espinar llegó a contar con 35 palacios y casas solariegas con grandes patrimonios, que acabaron convirtiéndose después en benéficas capellanías para la iglesia parroquial. Pablo De Laguna se encuentra enterrado en el crucero de la catedral de Córdoba.


EL CONVENTO DE SANTA ISABEL en El espinar (1575-1868)

El convento de Santa Isabel de El Espinar, fue creado en el S.XVI, gracias a las donaciones económicas realizadas por D. Pablo De Laguna y por D. Antonio Manzorro y su esposa Dª Catalina Solanilla que cederían para su fundación una de sus propiedades,  Hacia 1575, un grupo de mujeres de El Espinar forma un beaterio de terciarias franciscanas para oír misa y orar en comunidad. En un principio nació como beaterio y las religiosas escuchaban misa bajo el púlpito de la iglesia parroquial de San Eutropio. Finalmente durante la segunda mitad del S.XVI, por las disposiciones del Concilio de Trento (1563), se convierte en convento pasando a ser de clausura en 1604. Durante el siglo XVII el convento vive gran desarrollo y esplendor. El edificio de estilo mudéjar, contaba con iglesia propia de estilo barroco, residencia, huertos, casa de servidumbre, albergue de peregrinos y pobres e incluso escuela de niñas. La iglesia contaba con un altar mayor plateresco, dos altares menores en los brazos del crucero, coro y celdas. Se conservan en su cúpula restos de yeserías del siglo XVIII y los sepulcros de los  condes de Alcolea.

 

Durante el S.XIX comienza su decadencia y atraviesa dificultades a consecuencia de los acontecimientos políticos y medidas en contra el clero regular. Las religiosas son expulsadas en 1808 y el convento se utiliza como cuartel por los franceses. Regresan en 1813 y en 1836. Se trasladan a la localidad de Villacastín donde la comunidad del monasterio de San Antonio el Real las acoge. Son aceptadas como una comunidad independiente, pero solicitan recuperar su independencia física. Lo consiguen en 1875, cuando se les ofrece en la ciudad de Segovia hacerse cargo del Hospital de Convalecientes, que se encontraba abandonado. En el Hospital de San Joaquín y Santa Ana, las franciscanas de Santa Isabel se ocupan del cuidado de enfermos pero tienen que arrendar locales colindantes para ampliar la residencia de las religiosas, trasladándose de nuevo al que fuera Hospital de San Juan de Dios. El convento de El Espinar quedó en abandono tras la Desamortización de 1868. Se saqueó el convento y el edificio conventual pasó a ser utilizado como vivienda de funcionarios del ayuntamiento, mercado, carpintería, más tarde cine, teatro y pajar. El edificio fue declarado BIC el 28 de Noviembre de 1997.

 


JORnada de tarazona hecha por felipe II en 1592. Referencia  en la obra de ENrique cock a la iglesia de san eutropio

Enrique Cock fue archero (1) de Felipe II hasta el segundo tercio de 1598, momento en que abandona la guardia de corps. Además fue notario apostólico y escribano público. Fue un humanista holandés sin suerte, que a una edad ya madura y por circunstancias de la vida se ve obligado a compaginar su vocación intelectual con la protección de la familia real en el cuerpo de Archeros de Borgoña, conocida como la guardia de la cuchilla, por su característica arma. Al poco tiempo de ingresar tuvo que acompañar a la familia real en su viaje político a las tres capitales de los viejos estados de la Corona de Aragón, para asistir a cortes y  solemnizar matrimonios. 

 

La Jornada, escrita por Cock nos describe costumbres, noticias históricas, etnográficas, geográficas, anécdotas, leyendas y estadísticas registradas por el mismo durante el viaje que emprendió con Felipe II a las cortes aragonesas de Tarazona en 1592, tras los sucesos de 1590-91 por la huida de Antonio Pérez y la protección que éste obtiene del joven Justicia Juan de Lanuza. Felipe II puso fin a la revuelta de esta Corona con la modificación de sus Fueros. 

 

En el libro Jornada de Tarazona hecha por Felipe II en 1592 pasando por Segovia, Valladolid, Palencia, Burgos, Logroño, Pamplona y Tudela. Realmente, el viaje no duró una jornada, como sugiere el título sino que fue bastante largo, concretamente desde finales de mayo, cuando la comitiva salió de Madrid, hasta su regreso a finales de ese año habían transcurrido siete meses. Felipe II viaja acompañado por sus hijos Isabel Clara y el joven príncipe Felipe de catorce años, con la intención de que las Cortes y el príncipe se reconociesen y aceptasen mutuamente. Cock nos describe el paso y la estancia de Felipe II por El Espinar de esta forma:

 

"En la mañana, a dos de junio, uvo en este pueblo (Guadarrama) procession solemne de la fiesta del Corpus, donde uvo comedia y danzas al uso de la tierra. Despues del comer, a la una o dos, salio la compañía y paso el puerto, que desde este pueblo, hasta a la venta, donde se baxa, tiene una buena legua. La subida es algo aspera, pero la bajada es poca y tiene arboleda y frescura en lo más alto. De la venta hasta El Espinar ay dos leguas, camino llano entre sierra y sierra, donde vino hazer noche y quedo dos dias a holgarse. El Espinar es lugar realengo y tiene hasta ochozientos vezinos, de gente rica que tratan en ganados, por ser toda la comarca de pastos y de poco pan y vino. Esta del Escurial cuatro leguas y tres de Villa y Castín y cinco de Segovia. Tiene una hermosa yglesia y retablo lindíssimo, cuya invocación es de St. Eutropio. Junto a ella está un monasterio de Beatas. Tiene ansi mismo hospital y buenas hermitas en derredor, aguas buenas, casas de cantería, por tener la piedra barrata y plaza. Entró la compañía aquí temprano y fue bien acomodada, aunque los cavallos uvieron de comer cebada verde, por falta de otra. Jueves a cuatro dias de junio tocó la trompeta temprano, y haviendo almorzado, como a las siete, salimos hacia Segovia, tomando nuestro camino en derecho del Norte, y a dos leguas del Espinar pasamos un recuesto en cuya bajada esta la venta de Herreros..." 

 

Es de suponer que el rey Felipe y su familia se hospedasen en la casa palacio de Juan Vázquez Molina (Residencia de Betania), como ya hiciera en alguna ocasión su padre el rey Carlos.  Tanto el rey como sus dos hijos que le acompañaban (el príncipe Felipe, futuro Felipe III y la infanta Isabel Clara Eugenia que fuera cosoberana de los Paises Bajos y la única a la que le estaba permitido ayudar al rey en su trabajo, revisando documentos y traduciendo  documentos del italiano al español) debieron visitar la iglesia de San Eutropio durante los dos días de estancia en El Espinar, así como los cien soldados que componían su guardia (3); flamencos, valones y borgoñones todos ellos católicos  y de condición noble. En las salidas oficiales como fue el viaje a Tarazona era donde esta unidad se mostraba con todo su esplendor, ya que a menudo iban los cien archeros con sus vistosos uniformes amarillos. Cock no alcanza la fama de otros archeros como Jehan Lhermite (también escritor y humanista), pero gracias a este puesto se convierte en un reputado cronista que describe los reinos peninsulares (la Jornada de Monzón en 1585 y de la de Tarazona en 1592) con sumo gusto y gran detalle. 

 

(1)  Los Archeros de Borgoña o Guardia de la cuchilla fueron una unidad armada procedente de la Guardia de arqueros de Borgoña, introducida en España por Felipe El Hermoso. Era un cuerpo de élite compuesto por cien soldados que ejercían como escolta personal del rey. Sus componentes prestaban servicio a pie en el interior de las estancias reales y a caballo en el exterior. Su arma principal, desde la época de Felipe II fue el archa,  lanza con hoja en forma de cuchillo. La Guardia Real de Archeros de Corps fue uno de los tres cuerpos militares que custodiaban al rey durante la dinastía de los Habsburgo. Las  otras dos fueron la alemana o tudesca y la española, con sus tres secciones: los alabarderos, los de la lancilla y la Guardia Vieja.

 

(2) Juan Vázquez Molina, fue regidor de Segovia, procurador a Cortes,  secretario de Carlos I y de Felipe II. Tuvo un papel importante en la guerra de las Comunidades al combatir a 3.400 infantes y 300 jinetes de las tropas de “Los Comuneros” cuando se aproximaban a El Espinar. 

 

(3) “que sean vasallos nascidos de una de las diez y siete probincias de Nos payses baxos, o de nuestro Condado de Burgoña”

 


EL TRATADO DE EL ESPINAR  19/10/1383

El 19 de octubre de 1383 llegó a El Espinar el Rey Juan I de Castilla (1), junto con un cardenal enviado por el papa y varios obispos. Ya se encontraba en el pueblo el infante Carlos de Navarra (2), que había acudido a Segovia a la boda del Rey Juan y para asistir a las cortes que allí se celebraban. Se trasladó a El Espinar para descansar, por encontrarse enfermo. Aquí tenía su cuñado el rey Juan I de Castilla un pabellón de caza que era óptimo para albergar al heredero navarro. El tratado que se firmó en El Espinar el 19 de octubre de 1383 entre Castilla y Navarra supuso un hito en la política internacional de la época, donde además de verse afectadas las relaciones entre ambos reinos, supuso la ruptura del equilibrio político entre Francia, Inglaterra, Portugal y Roma. 

 

A principio del S XIV los reyes ingleses pretendían el trono de Francia y mantuvieron con éstos la Guerra de los Cien Años. Mientras Castilla apoyaba a Francia como contraprestación al apoyo que recibió durante la guerra civil; Navarra apoyaba a Inglaterra para intentar frenar el expansionismo hacia el sur de los franceses. Los enfrentamientos armados entre franceses e ingleses provocaron que Castilla y Navarra se involucraran en la guerra. En 1378 el ejército navarro intentó apoderarse de Logroño, en aquel entonces bajo la corona de Castilla. Los navarros llegaron a Soria y los castellanos a Pamplona. La guerra la ganó Castilla y las condiciones de paz impuestas a Navarra fueron muy duras, perdiendo esta la mayoría de castillos y fortalezas que se encontraban bajo su dominio para pasar a ser territorio castellano (Pacto de Briones). A esta difícil situación hay que añadir la crisis que atravesó la cristiandad durante cuarenta años, donde existían dos papas. El papa de Roma, apoyado por los ingleses y el papa de Avignon (Francia) que era reconocido por franceses, castellanos y otros reinos. El cardenal Pedro De Luna (once años después sería proclamado papa con el nombre de Benedicto XIII conocido como el "Papa Luna" ),  sería quien tuviera la iniciativa de intermediar con los castellanos para suavizar las duras condiciones impuestas a los navarros. Aprovechando su estancia en la ciudad de Segovia Pedro De Luna (3) cerró las negociaciones entre Juan de Castilla y el Infante Don Carlos. Fue así como Navarra recuperó sus fortalezas y castillos, a cambio de prestar apoyo militar a Castilla cuando fuera necesario.  En 1383 Juan I negoció una modificación ventajosa del tratado de Briones. Castilla retiraría todas sus guarniciones de Navarra, excepto dos -Tudela y San Vicente de Sonsierra- entregando los castillos en manos del heredero navarro, con dos condiciones: los alcaides que éste o su padre nombrasen para los lugares entregados tenían que poseer el beneplácito del rey de Castilla.

 

El infante Carlos ejerció de diplomático en El Espinar y llegó a ser un gran rey (Carlos III de Navarra "El Noble"). El documento firmado en el Tratado de El Espinar debió permanecer en secreto durante un tiempo puesto que de darse a conocer provocaría la irritación de los ingleses y del papa de Roma. Devueltas la mayoría de las fortalezas, los navarros fueron leales a Castilla y lucharon junto a ella en la Batalla de Aljubarrota (1385) donde cayeron derrotados frente a ingleses y portugueses. El Tratado de El Espinar se conserva en el Archivo General del Reino de Navarra. Según se cree, junto al actual auditorio se alzaba el pabellón de caza del rey Juan I de Castilla del que, aunque en estado ruinoso, todavía permanecen en pie algunas de sus paredes; fue allí donde pudo firmarse o en alguna de las posesiones que el rey tenía en El Espinar. Lo que si parece probable es que el tratado se jurase en la iglesia de San Eutropio dada la solemnidad del acto. De  aquella época (SXIII-XIV) solo se conserva parte de la torre de la iglesia, puesto que el resto que hoy conocemos es de épocas posteriores. Un juramento real, era importante porque eran palabras de compromiso. La intervención de los monarcas era un proceso comunicativo esencialmente político. El juramento era “palabra en acto” y se pronunciaba normalmente en la iglesia por su formalidad, algo clave para salvaguardar su eficacia. La escena del juramento solía repetirse sin variación. La realeza expresaba un compromiso solemne con una acción, siempre ante varios testigos, utilizando fórmulas verbales ritualizadas que se  reforzaban con gestos que se hallaban inscritos dentro de un marco sacralizado.

 

(1) JUAN I de CASTILLA Fue hijo de Enrique II de Castilla y de Juana Manuel de Villena. Fue hermano de Leonor de Trastámara, reina consorte de Navarra por su matrimonio con Carlos III el Noble.

 

(2) CARLOS III, rey de Navarra (1361-1425; 1387-1425) El Noble. Nació en Mantes Seine-et-Oise (22-VII-1361) y murió en Olite el (7-IX-1425). Hijo de Carlos II, rey de Navarra, y de Juana de Francia, hija del francés Juan II. 

 

(3) PAPA LUNA Benedicto XIII, Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor (Illueca, 25 de noviembre de 1328-Peñíscola, 23 de mayo de 1423), fue papa de Aviñón y cardenal desde diciembre de 1375. Durante 39 años, la Iglesia se desgarra entre dos obediencias, con un papa reinando en Roma y otro en Aviñón. Se convirtió en papa en la obediencia de Aviñón en el año 1394. Se mantuvo firme defendiendo la legitimidad de su papado hasta su muerte. Eso hizo que conviviera con los papas que coprotagonizaron el cisma, que fueron varios: Bonifacio IX, Inocencio VII y Gregorio XIII -quienes se sucedieron en el otro bando del Cisma de Occidente- y con Alejandro V y Juan XXIII, quienes a su vez se sucedieron tras el Concilio de Pisa. La testarudez de Benedicto XIII se convirtió en legendaria porque obstaculizó una salida que solucionara el tremendo cisma que fracturó a la Iglesia Católica durante años, desde 1378 hasta la elección de un pontífice de consenso en noviembre de 1417.

 

Bibliografiía consultada:

 

Parrilla, Carlos; Dos reyes y un papa en El Espinar. El Tratado de 1383; Periódico de El Espinar, Nº 235

Castro Álava, José Ramón; Carlos III El Noble Rey de Navarra; Institución Príncipe de Viana, Diputación Foral de Navarra, 1967; Pamplona